Terminada la temporada de resultados, toca hacer balance y ajustar las carteras para la segunda parte del año. En todas las estrategias enfocadas al dividendo, siempre hay que contar con Telefónica como primera alternativa.
La compañía que preside Marc Murtra es de largo la gran referencia entre las telecos europeas, con una rentabilidad por dividendo del 7,4%, prácticamente el doble que la media del sector en Europa, situada en torno al 4%.
Comparadas las cifras con los gigantes del sector, la diferencia es llamativa. Deutsche Telekom ofrece una rentabilidad del 3,41%; Orange, del 4,15%; Vodafone, del 3,69%; BT, del 3,75%; Swisscom, del 4%; y Telenor, una de las más elevadas del continente, se queda en el 6,25%.
El dividendo, pieza clave en la narrativa de las telecos
En el sector de las telecos europeas, la narrativa inversora se está aproximando al dividendo como uno de los elementos centrales.
Las compañías han dejado atrás los años de ingresos estancados y dura presión competitiva, mientras que apuntan a un escenario de crecimiento moderado y menores inversiones tras el pico del despliegue de fibra, según apuntan los analistas de UBS.
El banco suizo estima que el sector europeo ofrecerá crecimientos del ebitda del 2%-3% anual a medio plazo, además de un fuerte avance del beneficio por acción y del flujo de caja libre.
En el caso de Telefónica, la multinacional presentó en los resultados del primer trimestre una generación de caja de 333 millones de euros, cifra que quedó el 11% por encima de lo que esperaba el consenso de analistas.
Sostenibilidad del dividendo de Telefónica
Respecto al dividendo, Telefónica ha introducido un cambio importante en su política, de manera que a partir del año que viene, la compañía ligará la retribución a sus accionistas al flujo de caja libre generado, estableciendo un porcentaje de reparto de (pay out) de entre el 40% y el 60%.
Desde el punto de vista bursátil, esta decisión incorpora una mayor incertidumbre para el accionista, ya que el mercado tendrá que descontar un dividendo potencialmente más variable.
Sin embargo, es una política muy del gusto de las agencias de rating, puesto que la estrategia fortalece claramente el perfil de solvencia de Telefónica y mejora su capacidad de resistencia ante entornos adversos, al no quedar ligado el dividendo a un compromiso fijo de reparto.
“Me parece bien ligar el dividendo a la generación de caja, que es lo que va a suceder a partir de 2027. El problema es que quizá Telefónica tenga muchos inversores minoristas que prefieran tener la certeza de cobrar un importe de dividendo más estable”, explica a finanzas.com Iván San Félix, analista en R4 Banco.
En una línea similar, y “aunque pueda crear algo más de confusión para el minorista es algo totalmente necesario”, añade Javier Cabrera, analista en XTB, tras apuntar que es “una manera sana de mantener el dividendo sin comprometerse con cifras contables”.
Un cambio necesario
La cuestión es que, en determinados casos, esta política puede ser claramente la mejor para el minorista de Telefónica.
Así, si la operadora cumple con su objetivo de generar una caja de 3.000 millones de euros este año y decide aplicar un pay out del 60%, repartiría dividendos por 1.800 millones, o 0,31 euros por acción, mejorando el dividendo tradicional.
Con todo, el mercado está entendiendo poco a poco el mensaje que trasladó Telefónica en el CMD de noviembre, y que le costó un disgusto a la operadora tras anunciar un recorte del dividendo a 0,15 euros por acción.
Porque el mercado de bonos y las agencias prefieren una empresa que pueda recortar dividendo antes que una compañía que se endeude para mantener artificialmente una remuneración elevada.
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