Home technologyLos Sex Pistols actuando para vecinos: la brutal crisis del ViñaRock en un año se explica en un recinto vacío

Los Sex Pistols actuando para vecinos: la brutal crisis del ViñaRock en un año se explica en un recinto vacío

by markoflorentino@icloud.com


La debacle de público del ViñaRock ya no es un secreto: el claro plato fuerte de la edición, los Sex Pistols (o la formación que hoy lleva ese nombre, sin el vocalista clásico de la banda, Johnny Rotten, al frente), tocaron ante unas 100.000 personas. Un año antes, la misma cita había reunido a 240.000 asistentes. El ViñaRock es la principal víctima de la crisis desatada por la financiación de varios festivales españoles por fondos de inversión israelíes.

La reivindicación, parte de su ADN. El ViñaRock nació en Villarrobledo en 1996 con un perfil muy concreto: rock combativo, precios accesibles y espíritu alternativo. Eso lo diferenciaba de otros macroeventos y también favorecía el acercamiento de público y bandas de posicionamientos políticos muy explícitos y escorados a la izquierda. No tardó en crecer hasta convertirse en uno de los principales festivales de España bajo el lema ‘Ni Dios, ni patria, ni rey’, llegando a perfilarse como el más grande de sus características. En 2025 reunió a 240.000 personas y generó 22 millones de euros de impacto económico en la comarca. 

Los números de 2026. La cifra pública de asistentes fue de 100.000 en tres jornadas, menos de la mitad que en 2025. La organización lo presentó como un éxito relativo, aunque el impacto económico cae: de los 22 millones generados en 2025, se quedarán cerca de 11 millones. Para compensar la menor afluencia externa, el festival permitió el acceso de parte de los vecinos de Villarrobledo a través de su programa de empadronados, una fórmula que desde hace años reserva entradas a precio de salida para residentes del municipio antes de la venta general. En la edición de 2026 ese acceso preferente tuvo más peso que nunca, y el resultado fue algo que en redes se ha visto cercana a la imagen clásica de unas fiestas patronales, más que a un clásico festival de rock.

Cómo empezó. En mayo de 2025. El Salto publicó una investigación, revelando que Kohlberg Kravis Roberts (KKR), un fondo de capital riesgo estadounidense, había adquirido en 2024 la promotora Superstruct Entertainment por alrededor de 1.400 millones de euros. Superstruct gestiona cerca de 80 festivales en todo el mundo y, en España, tiene bajo su paraguas a más de veinte eventos, como Sónar, Arenal Sound, FIB, Resurrection Fest, O Son do Camiño, Monegros Desert Festival o ViñaRock.

La crisis llegó cuando se supo que KKR mantiene posiciones en empresas israelíes de ciberseguridad, es el principal inversor del grupo mediático alemán Axel Springer (que tiene actividad inmobiliaria en territorios palestinos ocupados, algo contrario al derecho internacional) y su presidente para Oriente Medio se desplazó en mayo de 2025 al Centro de Coordinación Civil-Militar dirigido por funcionarios del ejército estadounidense en Israel. Para muchas bandas habituales del circuito, suponía una cuestión muy complicada de ignorar.

Empiezan las cancelaciones. El grupo de rap-metal Sons of Aguirre & Scila fue de los primeros en formalizar el boicot: en un comunicado anunció que no volvería a participar en ningún festival de la órbita KKR hasta que cambiase de propietarios. Pronto se les sumaron Fermín Muguruza, Los de Marras, Sinkope, No Konforme, Residente, Judeline y Samantha Hudson, entre otros. El ViñaRock intentó hacer control de daños, reafirmando su independencia artística, condenando la situación en Palestina y anunciando acciones legales contra lo que consideraban una campaña de difamación.

Nuevo cartel. En febrero de 2026 se hizo público que el festival había sido adquirido por Orange Alive, y se intentó reconstruir la edición de 2026 prácticamente desde cero. No sirvió de gran cosa, porque ese mismo mes se hacía público que seguían vinculados a Superconstruct. En el cartel destacaban grupos como los Sex Pistols con Frank Carter, Turbonegro, Skindred, Celtas Cortos, Medina Azahara, Kiko Veneno y Barón Rojo. Los abonos salieron desde 39,99 euros, notablemente por debajo de ediciones anteriores y los vídeos en redes sociales dejaban para la posteridad imágenes de escenarios medio vacíos.

No es el único. La crisis del ViñaRock está lejos de ser la única: la concentración de festivales en manos de grandes grupos financieros es una tendencia consolidada en la industria del entretenimiento en directo. Otros festivales de la órbita Superstruct pueden enfrentarse a reacciones similares de público y grupos, aunque Resurrection Fest, de corte similar al ViñaRock, batió record de asistencia poco después de que estallara la polémica. Muy posiblemente, al ViñaRock le ha afectado tanto el boicot como el poco tiempo que tuvo para reestructurar su cartel tras las deserciones.

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