Hasta hace unos días la inmensa mayoría de los españoles no habíamos oído jamás hablar del hantavirus. Probablemente tampoco de Ushuaia, la capital de la provincia de Tierra del Fuego. La crisis desatada por el crucero MV Hondius ha unido sin embargo ambos nombres en uno de los episodios más preocupantes en lo que va del convulso 2026, al menos en términos sanitarios. Y eso preocupa en Ushuaia. Mucho. Aunque aún quedan incógnitas sobre cómo, dónde y cuándo se desató el brote vírico, en la región austral temen que lo ocurrido afecta a uno de los pilares de su economía: el turismo.
Incluso hablan ya de una «campaña de desprestigio».
Y llegó el hantavirus. Aunque queda aún muchos meses por delante hasta diciembre, 2026 parecía condenado básicamente a ser el año de la guerra de Irán, el petróleo por las nubes, la detención de Maduro o (en otro orden de cosas) el Mundial de América del Norte. Ahora esa lista se amplía con un ítem más: el hantavirus. Desde que el 2 de mayo se confirmó un brote vírico a bordo del MV Hondius el mundo vive pendiente de lo que ocurre con el barco, sus pasajeros y la cadena de posibles contagiados por un virus que hasta prácticamente dos semanas era casi un perfecto desconocido en Europa.


En un lugar de la Patagonia… En Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego (Argentina), una de las ciudades más australes del planeta, la evolución del brote se sigue también con interés. Aunque allí lo que realmente genera debate no es la última hora sobre el brote o lo que pueda suceder a partir de ahora, sino lo ocurrido en las últimas semanas. El motivo es muy sencillo: el fatídico viaje del MV Hondius partió de su puerto el 1 de abril. Cuando zarpó en el barco viajaban unos 140 pasajeros entre los que se incluía el septuagenario holandés que solo unos días después (el 6) empezó a mostrar síntomas de infección.
De aquello ha pasado más de un mes, cuatro largas semanas durante las que los acontecimientos se han sucedido a una velocidad de vértigo. Aquel primer paciente falleció el 11 de abril, días después lo hizo su mujer y desde entonces se han registrado al menos un muerto más y media docena de contagiados. En cuanto al MV Hondius, tras la evacuación de las últimas horas a bordo del buque quedan únicamente unas decenas de personas que continuarán rumbo Países Bajos.
Lo que no ha cambiado es la pregunta que llevan días haciéndose las autoridades: ¿Dónde está el origen del brote? ¿Dónde diablos se contagió la pareja de holandeses?
Un vertedero remoto. Teniendo en cuenta el período de incubación del hantavirus, que oscila entre una y seis semanas, las autoridades trabajan con la hipótesis de que el epicentro del brote no está en el barco. Es decir, la teoría más plausible (al menos en apariencia) es que el virus lo llevaron al MV Hondius uno o más viajeros que ya lo portaban antes de que empezase la navegación. Eso hizo que las miradas se dirigieran primero al matrimonio de jubilados holandeses y segundo a Ushuaia, el lugar en el que embarcaron.
En los últimos días la conversación ha girado en torno a un punto muy concreto de la localidad: un basurero situado a unos siete kilómetros del centro de Ushuaia, un lugar en el que, asegura El País, los epidemiólogos están buscando rastros de roedores contagiados. La infección por hantavirus, recordémoslo, se contrae sobre todo al entrar en contacto con la orina, las heces o la saliva de ciertos roedores. Lo más habitual es que el contagio se produzca al inhalar restos de esos desechos en espacios mal ventilados, pero también podría contraerse en un gran vertedero.
Empiezan las incógnitas. Que una pareja de holandeses (él 70 años, ella 69) se pasen por un mega basurero urbano antes de embarcar en un lujoso crucero por el Atlántico Sur quizás suene raro, pero tiene bastante sentido. El del MV Hondius no era un viaje cualquiera. Se planteaba como un crucero de expedición para contemplar fauna atlántica. Y el vertedero de Ushuaia tampoco es un basurero cualquiera. Los amantes de los pájaros y la fotografía natural suelen acudir allí para disfrutar de las especies que lo sobrevuelan, entre las que se incluye aves carroñeras como el matamico blanco.
En los últimos días se ha publicado que algunos de los viajeros que se subieron al MV Hondius visitaron el basurero. El País incluso entrevistó a un guía que estuvo en la zona con parte de los turistas del crucero, aunque entre ellos no se encontraba la pareja holandesa. ¿Se contagiaron allí? ¿Es ese el epicentro y génesis del brote? Difícil saberlo.
Primero porque el matrimonio (lamentablemente) ha fallecido. Segundo, porque antes de embarcar en el crucero la pareja había realizado un largo periplo por carretera que la llevó a diferentes puntos de Sudamérica. De hecho se cree que estuvieron cuatro meses recorriendo varios países del continente, entre los que se incluye Chile y Uruguay.
«No tenemos constancia». Ese dato (que los primeros fallecidos estuvieron en otros puntos de Sudamérica) lo han subrayado con fuerza las autoridades de Ushuaia, a las que no acaba de encajarles que el matrimonio se infectara en su territorio. ¿El motivo? El principal, insiste Juan Facundo Petrina, director general de Epidemiología y Salud Ambiental de la provincia, es que el hantavirus no supone un problema en la zona.
«En Tierra del Fuego no tenemos constancia de casos en nuestra historia», aclara a la BBC. «Concretamente, desde 1996, cuando el Sistema Nacional de Vigilancia la incluyó entre las enfermedades de notificación obligatoria, no hemos tenido ni un solo caso en Tierra del Fuego».
Más de 1.000 km al norte. Por si eso no fuera suficiente, Petrina desgrana unos cuantos datos más. Para empezar que la zona endémica del hantavirus se encuentra a más de 1.500 km al norte. También recuerda que no hay registros que confirmen que en la zona viva la subespecie de ratón que transmite la enfermedad. «Y si los roedores comenzaran a desplazarse, dado que no respetan fronteras, es importante recordar que somos una isla», añade.
Otra clave que se ha recordado estos días es que la pareja de jubilados holandeses llegó a Ushuaia el miércoles 29 de marzo, solo tres días antes de embarcar. Dado que no hay constancia de que el marido se encontrara mal hasta el 6 de abril, eso significa que pudo contagiarse a inicios o mediados de marzo, antes de recalar en la ciudad austral.
El gran enigma. A pesar del escepticismo de Petrina, las autoridades argentinas han avanzado sus planes de inspeccionar la región en busca de rastros de hantavirus. De hecho, la búsqueda incluye el mega basurero de Ushuaia.
De fondo, las mismas preguntas que llevan días botando: si el epicentro está allí, ¿por qué no se han registrado más contagios, incluso entre la población local? No muy lejos del vertedero pasa una vía para ciclistas e incluso hay una playa. ¿Tiene algo que ver el hecho de que esta sea una temporada especialmente trágica para el hantavirus en Argentina, con 101 casos y 32 muertos desde junio? Por otra parte… ¿Tan difícil es que los roedores que transmiten el virus se hayan desplazado, como lo hacen otras especies?
El otro gran factor: turismo. En juego hay algo más que aclarar cuál ha sido el epicentro del brote: la economía de Ushuaia. Su ubicación explica que el turismo juegue un papel clave en la región. «Con más de 500 escalas anuales, la industria de los cruceros es fundamental para la economía provincial», reconoce a la BBC Juan Manuel Pavlov, del Instituto Fueguino de Turismo, quien calcula que el 95% de los barcos que se dirigen a la Antártida zarpan desde allí.
Otras fuentes estiman que alrededor del 21% de la población de Ushuaia vive del turismo, bien sea de forma directa o indirecta. Petrina ya ha deslizado que, en su opinión, las noticias de los últimos días alimentan «una campaña de desprestigio» hacia el destino. Y todo, insiste, a pesar de que en su opinión las posibilidades de que el foco se haya iniciado en la provincia son «prácticamente nulas».
«Ahora el mundo entero asocia Ushuaia y los viajes en crucero con un virus letal, y si esto continúa las reservas para la próxima temporada se desplomarán porque nadie querrá exponerse», lamenta Rubén Rafael, antiguo responsable del área de Salud de Tierra del Fuego. «La reputación de Ushuaia como destino turístico está sufriendo mucho». De ahí que haya ya reclamado al Gobierno que rebata las fake news.
Imágenes | 66 North (Unsplash), Mike (Flickr)

