Home technologyEuropa tiene casi listo algo que, hasta hace poco, parecía prácticamente un sueño: su primera nave espacial reutilizable

Europa tiene casi listo algo que, hasta hace poco, parecía prácticamente un sueño: su primera nave espacial reutilizable

by markoflorentino@icloud.com


La reutilización de vehículos es el futuro de la carrera espacial. No solo por el ahorro económico. También porque se reducen las emisiones derivadas de la fabricación de nuevos vehículos aquí en la Tierra y la cantidad de basura allá en el espacio. SpaceX lleva tiempo trabajando con vehículos reutilizables y Blue Origin también ha hecho las primeras pruebas con un cohete similar. Alguna otra agencia privada ha alcanzado hitos parecidos. Pero ninguna agencia pública ha logrado lo que la Agencia Espacial Europea (ESA) quiere hacer con su nave reutilizable Space Rider.

Una estructura resistente al calor. Los dos principales retos a los que se enfrenta una nave reutilizable son la resistencia al calor de la reentrada en la Tierra y el aterrizaje controlado tras el viaje de vuelta. La ESA tiene que superar ambos hándicaps con su Space Rider, por lo que recientemente ha puesto en marcha una serie de pruebas de resistencia térmica. Según han anunciado en un comunicado, han ido a la perfección. La nave está preparada para enfrentarse al calor de la reentrada.

Un laboratorio que vuelve a casa. Spice Rider será, básicamente, un laboratorio no tripulado que se mantendrá en órbita baja realizando experimentos de diversa índole durante 1-2 meses. Después, volverá a Tierra con las muestras o resultados que deban ser analizados por los científicos. Por lo tanto, se espera que se pueda lanzar y reutilizar en numerosas ocasiones.

Temperaturas extremas. Para comprobar la resistencia al calor de la reentrada, los científicos de la ESA han introducido el sistema de protección térmica de Space Rider en un túnel de viento de plasma. Una vez allí, se le han disparado chorros de gas a una velocidad 10 veces superior a la del sonido. Con esto se ha conseguido alcanzar una temperatura de 1.600ºC, a la que todos los componentes han resistido con nota. 

También con daños. El efecto de protección se logra gracias al uso de un material cerámico especial. ¿Pero qué pasaría si este sufriese daños, por ejemplo, por la colisión de micrometeoritos? Para responder a esta pregunta, se ha repetido el experimento, simulando todas esas roturas. Los resultados han sido igual de positivos.

El aterrizaje. Esta nave no amerizará en el océano. El objetivo es que aterrice en pista, con la ayuda de una especie de paracaídas orientable. La nave contiene un software con el que se puede guiar y controlar este sistema de amortiguación, prediciendo mucho mejor el lugar de aterrizaje y adaptándolo a condiciones externas como el viento. 

Fechas importantes. De momento, el sistema de aterrizaje no se ha probado. No obstante, se espera que se pueda probar un primer prototipo a finales de este año. Se hará en Cerdeña, con ayuda de un helicóptero, que lo elevará lo suficiente para aterrizar después. No habrá una salida de la atmósfera; pero, al menos, gracias a los experimentos que se acaban de realizar sabemos que la nave resistiría a las inhóspitas condiciones de la vuelta. 

Si todo va bien, se espera poder lanzar la nave completa y empezar con su primera misión a finales de esta década. Aún quedan unos añitos, pero todo va viento en popa. O nave en órbita, mejor dicho. 

Imagen | ESA

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