Home technologyLa guerra en Irán escondía un guión de película: hay un puesto avanzado secreto en un desierto de Irak para bombardear Teherán

La guerra en Irán escondía un guión de película: hay un puesto avanzado secreto en un desierto de Irak para bombardear Teherán

by markoflorentino@icloud.com


Durante la Guerra del Golfo, varios beduinos del oeste de Irak comenzaron a ver helicópteros y convoyes militares aparecer y desaparecer en zonas remotas del desierto donde aparentemente no había nada. Años después se supo que muchas de aquellas áreas habían sido utilizadas como puestos avanzados secretos y pistas improvisadas para operaciones especiales occidentales lejos de cualquier mapa oficial.

Un puesto avanzado en mitad de la nada. Lo contaba en una exclusiva el Wall Street Journal. La guerra entre Israel e Irán ha dejado imágenes de misiles, bombarderos y ataques a miles de kilómetros, pero una de las historias más sorprendentes del conflicto ha ocurrido lejos de las cámaras, en mitad del desierto iraquí. Según varias fuentes citadas por el medio, Israel levantó en secreto una base avanzada dentro de Irak para sostener parte de su campaña aérea contra Teherán. 

Al parecer, el lugar servía como centro logístico, punto de apoyo para fuerzas especiales y plataforma de rescate para pilotos derribados, todo ello a apenas unos cientos de kilómetros de Irán y oculto en una de las zonas más vacías y difíciles de controlar de Oriente Medio. La idea parece sacada de una película de espionaje militar: un enclave clandestino instalado en silencio dentro de otro país, protegido desde el aire y preparado para intervenir en una guerra regional sin reconocimiento oficial.

La importancia estratégica de Irak. El detalle revela hasta qué punto la distancia era uno de los grandes problemas operativos de Israel durante la campaña contra Irán. Bombardear objetivos iraníes desde territorio israelí implica recorrer enormes distancias, mantener largas rutas de vuelo y asumir riesgos constantes para pilotos y aeronaves. 

Tener un puesto avanzado en Irak cambiaba parte de esa ecuación. Permitía acercar equipos de rescate, desplegar fuerzas especiales y disponer de un punto intermedio desde el que reaccionar rápidamente ante emergencias. La presencia de comandos de la fuerza aérea israelí entrenados para operar en territorio enemigo sugiere además que el enclave no era simplemente una base improvisada, sino una infraestructura diseñada para sostener operaciones complejas detrás de las líneas del conflicto.

El pastor que casi lo descubrió todo. La historia adquirió un tono todavía más irreal cuando la base estuvo a punto de quedar expuesta por algo tan simple como un pastor local. Según las informaciones publicadas, un hombre de la zona alertó a las autoridades iraquíes tras observar movimientos extraños y vuelos de helicópteros en el desierto. 

El ejército iraquí envió varias unidades para investigar y ahí comenzó uno de los episodios más delicados de toda la operación. Los soldados avanzaron en Humvees hacia la zona al amanecer y terminaron bajo fuego intenso apoyado desde el aire. De hecho, un militar iraquí murió y otros resultaron heridos. Lo extraordinario es que durante semanas nadie entendía exactamente qué había ocurrido allí: Irak denunció una operación extranjera no autorizada, algunos medios señalaron inicialmente a Washington y comenzaron a circular rumores sobre fuerzas especiales operando clandestinamente en el desierto. Solo después empezó a emerger la posibilidad de que Israel estuviera defendiendo una instalación secreta vinculada directamente a la guerra contra Irán.

Guerra invisible dentro de otra guerra. Plus: el episodio muestra hasta qué punto los conflictos modernos están llenos de capas invisibles que rara vez aparecen en los comunicados oficiales. Mientras la atención mundial se centraba en misiles balísticos, drones y ataques sobre instalaciones iraníes, en paralelo se desarrollaban operaciones clandestinas en terceros países para sostener toda esa maquinaria militar. 

Recordaba el Journal que el desierto occidental iraquí llevaba décadas siendo utilizado para este tipo de actividades por fuerzas estadounidenses, desde las guerras contra Saddam Hussein hasta operaciones contra el Estado Islámico. La razón es sencilla: la región es enorme, aislada y muy poco poblada, lo que la convierte en un lugar perfecto para desplegar puestos avanzados temporales difíciles de detectar. La diferencia es que ahora el escenario no era una invasión estadounidense ni una campaña antiterrorista, sino una guerra aérea regional en la que Israel necesitaba operar a enorme distancia de su territorio.

La sombra alargada de Estados Unidos. Aunque las fuentes aseguran que Washington conocía la existencia de la base israelí, Estados Unidos habría evitado participar directamente en los enfrentamientos ocurridos alrededor del enclave. Aun así, toda la historia vuelve a mostrar hasta qué punto la infraestructura militar estadounidense en Oriente Medio sigue condicionando cualquier conflicto regional. Las bases, corredores aéreos, redes de inteligencia y experiencia acumulada durante décadas de operaciones en Irak han creado un ecosistema que permite este tipo de despliegues rápidos y discretos. 

De hecho, el propio rescate de un F-15 estadounidense derribado cerca de Isfahán durante la guerra demuestra que ambos países operaban simultáneamente en un teatro extremadamente complejo, uno donde comandos, helicópteros y equipos de rescate podían moverse a través de varios países mientras oficialmente muchas de esas operaciones ni siquiera existían.

Imagen | NARA

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